jueves, 25 de agosto de 2016

El viaje de Chihiro entre las mejores películas del siglo XXI

Por Celeste Vargas y Daniel Lara (Los Anima-Dos)

Hoy amanecimos con una agradable noticia para quienes gozamos el buen cine de animación: la película El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no kamikaksuhi o Spirited Away, 2001) fue incluida en una lista que la BBC de Londres elaboró con base en la consulta a 177 críticos de cine de todo el  mundo  y que señala cuáles son las mejores cien películas en lo que va del siglo XXI.
   Y si bien el siglo es aún muy joven, es de resaltar la inclusión de una película de animación en la lista, pues históricamente no son tomadas en cuenta. Pero además, es aun más loable que esta obra maestra del Estudio Ghibli se encuentre... ¡en el cuarto lugar! Arriba de excelentes películas en acción real como El laberinto del fauno, Sin lugar para los débiles o Mad Max. Otras películas animadas, realizadas por Pixar, quedaron en los últimos lugares. 
   Sabemos muy bien que toda lista es arbitraria y subjetiva, pero aun así, no debemos pasar por alto que, quizá por primera vez en este tipo de ejercicios periodísticos, una cinta de animación es ubicada en un lugar tan alto. Nos da mucho gusto, además, que se trate de esta impresionante cinta, que además de una animación impecable, cuenta con un guión fuera de serie y que muestra al mundo parte del gran universo fantástico que impregna a la cultura japonesa. 
   Felicidades a Hayao Miyazaki, al estudio Ghibli y a los cientos de admiradores de la animación japonesa y de Ghibli en especial. Finalmente, la pregunta es obligada: ¿Algún día una película mexicana animada alcanzará un honor así? ¡Anímense a opinar!
   Pueden ver el listado completo en la página web de la BBC:

http://www.bbc.com/culture/story/20160819-the-21st-centurys-100-greatest-films




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viernes, 19 de agosto de 2016

La canción del mar o el folklore irlandés hecho animación



Por María Celeste Vargas Martínez

Song Of The Sea (2014)  es una coproducción  de Irlanda, Luxemburgo, Bélgica, Francia y Dinamarca, basada  en el mítico relato de la selkie (la mujer-foca). Dirigida por  Tomm Moore, responsable de The Secret of Kells y  Puffin Rock.  La cinta es una muestra de la buena animación que se produce en Europa.  Saoirse, una pequeña de seis años, quien todavía no ha aprendido a hablar,  vive en  la isla del faro acompañada por su hermano Ben, su perro Cu y su padre. La relación de los hermanos no es fácil, pues Ben culpa a la niña de la muerte de su madre, Bronach, quien desapareció al nacer la pequeña. Pero cuando Saoirse encuentra un  antiguo abrigo de su madre y con él se convierte en foca, provoca que su abuela se lleve a los niños a la ciudad… lejos del mar. Ahí los pequeños descubrirán el mundo fantástico de los Deenashee, seres mágicos en espera de la selkie quien con su canción devolverá a la vida a sus amigos, convertidos en piedras.  Macha, la bruja lechuza y sus ayudantes perseguirán a la selkie para evitar regresar su  mundo paralelo al de los humanos.
                La música es creación del francés Bruno Coulais (Los Coristas, Coraline y la puerta secreta y The Secret of Kells) y por lo tanto es calidad garantizada. Las melodías envolventes de Coulais acompañan las acciones narradas en la película, despertando los sentidos del espectador y fusionándolo con las escenas. De la melancolía pasamos a la euforia, la empatía e incluso la comicidad.  Aunado a ello, la animación de escenarios planos, sin dimensión, personajes de rasgos redondeados y la viveza  en el uso del color.
                 Es interesante cómo en Europa, Asía y África   las producciones animadas siguen recurriendo a la tradición  oral de los pueblos, logrando excelentes resultados de alcances internacionales.  Son muchos los estudios que aún apelan a rescatar sus raíces culturales  para mantenerlas vivas.  Esto demuestra que la tradición oral, a pesar de lo que muchos crean, no está peleada con el lenguaje audiovisual moderno.  Cintas como la mencionada, logran llegar a otros países  y competir por premios importantes a nivel internacional. Los estudios están  creando un mercado y proyección  mundial con sus películas, sin dejar de lado la riqueza cultural de  sus pueblos. Pero en México la supuesta industria animada sigue estancada en relatos y personajes ya probados, en temas grotescos e intrascendentes y en  historias  cíclicas: ¿Será por ello que aún sigue sin ser una industria de verdad? Pero esto lo analizaremos a fondo en otro artículo. Por el momento no dejen de ver La canción del mar  y… ¡Anímense a opinar!


martes, 16 de agosto de 2016

Feline Follies o el nacimiento de una estrella de cine

Por María Celeste Vargas y Daniel Lara (Los Anima-Dos)

Dentro de tres años se cumplirá un siglo del nacimiento de una de las estrellas animadas más famosas e influyentes del cine: Felix the Cat, o en español, El Gato Félix. Un personaje entrañable, inolvidable, tan bien diseñado tanto en su físico como en su personalidad, que a casi cien años sigue siendo un emblema inamovible de los dibujos animados. Quizá la primera gran estrella de la animación.
   El padre de este maravilloso felino no fue, como muchos piensan, Pat Sullivan. Él sólo era el dueño del estudio que producía sus cortometrajes. El verdadero creador de Félix fue en hoy casi olvidado Otto Messmer, animador sublime y creativo, quien logró darle una personalidad arrolladora al querido gato negro que después saltó a la televisión y a miles de productos comerciales.
   Nuestro querido Félix hizo su debut, aunque con un nombre diferente (Master Tom) en 1919, en cun corto titulado "Feline Follies" (o, lo que es lo mismo, "Locuras felinas"). Es impresionante cómo, desde este primer filme, la personalidad del minino queda bien delineada y desarrollada.
   La técnica rudimentaria de la animación no desmerece en nada la calidad del corto en general, si lo evaluamos (como debe ser) con los parámetros de la época en que fue realizado. Así, notamos en el filme varios elementos pertenecientes a un cómic: los letreros de diálogo (lo cual además era necesario, dado que estamos hablando de cine mudo) o la aparición de las metáforas visuales o sensogramas para indicar el estado de ánimo de los personajes. Por ejemplo, la cola de Félix y su novia Kitty, que se transforman en signos de admiración. Ya desde aquí, la cola de este gran mimo de la animación será un elemento indispensable en sus cortos.
   El relato retoma la cotidianidad de una vida gatuna: los maullidos sobre la barda (que Messmer nos traduce: "Sólo tengo nueve vidas... y viviré las nueve por ti"); las quejas de los humanos por el ruido de los gatos; los ratones que hacen fiesta cuando el gato se va... todo aderezado con personajes simpáticos y situaciones basadas en gags muy efectivos: Félix, como buen gato, se acicala antes de ver a su amada.
   Los elementos cinematrográficos de la época, como el uso del iris para la transición de las escenas, complementan la narrativa visual, así como el lenguaje propio de los dibujos animados: estiramientos y aplastamientos, uso de símbolos (como las notas musicales) a manera de objetos, situaciones inverosímiles que arrancaban la risa de los espectadores de la segunda década del siglo pasado, ansiosos por olvidarse del tremendo conflicto que acababa de suceder en el mundo occidental.
   Este primer y maravilloso cortometraje de Félix nos demuestra, una vez más, que más allá del dominio de la técnica de animar (de la que Messmer era un maestro), una historia bien relatada, aunque sea sencilla y unos personajes bien diseñados, ofrecen una aportación inolvidable al arte de la animación. ¡Preparemos el terreno para celebrar el primer centnario de Félix el Gato!
   ¡Y anímense a opinar!

Pueden ver el corto en el siguiente enlace: